Automatismo

El Arte, en términos generales se considera como el producto de un proceso creativo racional. Sin embargo, existen corrientes que omiten el raciocinio y por lo tanto dejan de atender las normas estéticas vigentes. Esto sin duda, aunque cargado de un alto pragmatismo, se ha convertido en la vía para hallar vías alternativas de expresión artística.

La cancelación del razonamiento es una medida extrema. Antes de llegar a ella, primeramente es necesario romper con el academismo, e incluso oponerse a él de una manera beligerante. Es deseable conocer muy bien todas las reglas antes de romperlas, por lo cual, romper con el raciocinio es un asunto paradójico si parte de un concepto racionalmente planeado.

La historia del Arte del siglo XX se encuentra plena de experimentos que buscaron abrir nuevos caminos de expresión, fingiendo una ruptura con el academismo, pero que aun, en ese intento de liberar a la razón de cualquier responsabilidad se basaron en la razón para elaborar tales experimentos.

En el campo literario, el movimiento Dadaísta (1916, Suiza) propone la escritura automática, como uno de los muchos productos culturales derivados de su manifiesto. La escritura automática tiene dos versiones: la primera motiva al escritor a tomar papel y lápiz para expresar sin pensarlo, cualquier cosa que se le ocurra. La segunda, completamente aleatoria, se basa en armar textos a partir de palabras aisladas, recortadas de periódicos o revistas, que se revuelven y toman al azar para formar frases que por lo general resultan incoherentes. Los dadaístas reconocen este esfuerzo y premian a quien lo realiza con estas palabras textuales: “Usted es un escritor infinitamente original y de una sensibilidad hechizante, aunque incomprendido del vulgo”.

Este procedimiento de creación automática no pone en riesgo la salud de la literatura formal, más bien abre posibilidades de expresión que se oponen al concepto de razón instaurado por el Positivismo; se rebela en contra de las convenciones literarias y artísticas y, especialmente, hace burla del artista burgués y de su arte.

En este sentido es loable el Dadaísmo, por su empeño por romper con la zona de confort que suele rodear al mundo burgués, tan apegado a los valores estéticos a veces de una manera irracional.

Las artes plásticas tienen su propia versión del automatismo en la corriente del Action Painting, que se puede realizar, en una de sus posibles formas, con un lienzo, pinturas y pinceles, plasmando de manera irreflexiva trazos y manchas.

La otra posibilidad consiste en lanzar al azar gotas de pintura sobre el lienzo, o bien hacer que botes perforados, llenos de pintura, oscilen como péndulos sobre el lienzo colocado sobre el piso. Una tercera alternativa consiste en que el pintor se unte literalmente de pintura y se revuelque en un lienzo.
La Action Painting explicada de esta manera le resultará cosa de burla, pero las obras expuestas en los museos de arte moderno dan cuenta de que se trata de algo muy serio.

El más conocido representante de esta tendencia fue Jackson Pollock (1912-1956), quien con su muy personal filosofía al respecto dijo alguna vez: “La pintura tiene vida propia. Yo intento dejar que surja”.


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Acerca de escarcega

escritor, músico, pintor, profesor de guitarra.
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Una respuesta a Automatismo

  1. Ma. Luisa dijo:

    Hola Fernando!

    Buenas tardes. Pues la verdad que no me gusta el automatismo ni el dadaísmo (bueno si a duras penas me gusta alguna obra del cubismo). No sé, tal vez me falte ver más, pero honestamente no comprendo a quienes compran (y a precios muy altos además) semejantes “obras de arte”, a quienes las venden sí que puedo entenderlos, están haciendo la lucha por la vida y el dinero (jajaja).

    Te transcribo un artículo de la revista Investigación y Ciencia que me pareció interesante para tí:

    Educación musical. Afinar la mente.
    En los últimos años, las técnicas de exploración cerebral han permitido examinar los beneficios cognitivos derivados del estudio y práctica de la música. La enseñanza de un isntrumento musical desde edades tempranas mejora la capacidad del cerebro para procesar sonidos. Pero los beneficios de esa gimnasia auditiva van más allá: ayudan a mantener la concentración durante otros procesos de aprendizaje en los que interviene el oído (por ejemplo, durante una clase). Además, la capacidad para apreciar las sutilizas en el tono y el tempo ayuda tanto a niños como a adultos en el estudio de otras lenguas.
    Recientemente, Nina Kraus, de la Universidad Northwestern y Bharath Chandrasekaran, de la Universidad de Texas en Austin, analizaban en Nature Reviews Neuroscience los beneficios de la educación musical y comentaban sobre la preocupante tendencia a eliminar la música de los planes de enseñanza estadounidenses. Según ellos, de manera similar a como el ejercicio físico ayuda a mantener el cuerpo en forma, la música entrena las cualidades auditivas. Por ello, sería deseable considerar el papel que la música juega en el desarrollo del individuo. Más aún cuando se trata de un objetivo que no requiere grandes recursos económicos.

    Saludos.

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