[Comitán del Norte, Comitán del Sur] & Frank Zappa

Francisco Zappa Lutha

Hubo un tiempo en el que la ciudad de Comitán estuvo dividida en dos territorios. La frontera, muy tenue, estaría ubicada, como mera referencia, en donde termina la subida de San Sebastián. De ahí para abajo era Comitán del Sur, y hacia arriba, el otro sector, el del Norte.

Esta división que cumplió su periodo histórico, no tenía una justificación política, sino meramente religiosa. Fue el resultado de dos parroquias en pugna, con la capacidad de trazar esa tenue línea que partía en dos a la ciudad.

La diferencia ideológica no llegó nunca al extremo de enfrentar físicamente a la población de los territorios norte y sur. Estoy convencido de que nadie agredió a nadie con piedras o bombas molotov, como en Irlanda. Casi estoy convencido de que esto que platico es mera ficción y que jamás existieron poderes en pugna. Pero algo pasó, eso me queda claro.

En Comitán del Sur pude conocer la escenografía, pero no lo que había detrás de ella, pues existía una fuerza que controlaba todos los movimientos y el acceso a esos sitios.

En Comitán del Norte, tuve libertad para moverme más allá de lo permitido al feligrés promedio, es decir, pude internarme en el Templo; toparme con una kena traída de Perú y una mesa servida con chocolate y pan pero sin comensales. O bien subir al Coro para tomar fotografías a los Santos empolvados, que por alguna razón no podían estar a la vista de la gente. Los tubos del órgano, regados sobre el tapanco de madera, y el mismo instrumento desmembrado e inactivo eran un símbolo de otros tiempos.

Era el año en el que Frank Zappa grabó Over-Nite-Sensation, y si ese disco estaba en Comitán, cualquier cosa podía suceder. Quiero decir con esto que los efectos de la globalización ya se podía ver, oler y escuchar.

En el sector Norte se respiraba el aire de la libertad. Los jóvenes, si bien no emulaban a las juventudes del primer mundo, sí, en cambio proveían de una imagen folclórica a esta ciudad que tiene sus propios y abundantes folclorismos como para seguir creando otros nuevos, lo cual es inevitable, además de necesario, pues nos habla de la importancia del cambio generacional.

En las estrategias del sector norte los jóvenes jugaban un papel importante. Se les asignaron misiones especiales. Constantemente visitaban comunidades cercanas a efecto de levantar estudios socioeconómicos. A un grupo selecto se le asignó un cuartel especial, ubicado al interior de un Templo del sector norte, con una sala de juntas y espacio suficiente para montar una cafetería o algo parecido. Contra toda lógica y a pesar de su inexperiencia se les dotó de instrumentos de represión sonora, se les dejó manipularlos a su antojo, e inclusive utilizarlos ante la mirada de todos durante las misas dominicales compuestas por los mismos jóvenes, celebradas a las once de la mañana, justo en su centro de operaciones.

El sistema de inteligencia del sector norte estaba siendo infiltrado por el propio enemigo. No me refiero a los conservadores del sector sur, sino al enemigo natural de ambos… ¡el demonio!

Frank Zappa ya había grabado su siguiente disco: Apostrophe, y seguía siendo poco popular e incomprendido en su país debido a su lenguaje obsceno, ideas radicales y la crítica al sistema social norteamericano, lo cual no tiene que ver con su genio como músico y compositor sino más bien con la falta de empatía y alineamiento de lo medios electrónicos y escritos hacia una expresión rebelde, o mejor dicho por las presiones del gobierno hacia los medios que simpatizan con expresiones rebeldes.

Mientras tanto Comitán seguía viviendo su propio conflicto entre el norte y el sur, aderezado por las notas musicales de Zappa que ya brotaban de más de dos casas, y que aún eran insuficientes para combatir con eficiencia a las producidas por Ken Griffin o los cantantes de protesta sudamericanos que libraban su muy particular y personal lucha.

Explicablemente, un día, las fuerzas juveniles de apoyo al sector norte se disolvieron. Las guitarras eléctricas y demás armamento musical, inservibles por el maltrato de sus ejecutantes, seguramente fueron a parar al tapanco del coro, junto al órgano y los tubos grises de estaño, para convertirse en nuevos símbolos del pasado. Sin embargo, tras este aparente retroceso, la estrategia del sector norte siguió avanzando.

Frank Zappa murió de cáncer de próstata un mes de diciembre, a los pocos días de cumplir 53 años. Poco menos de un mes después, el sector norte mostró al mundo el fruto de todos esos años de preparación.

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Acerca de escarcega

escritor, músico, pintor, profesor de guitarra.
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2 respuestas a [Comitán del Norte, Comitán del Sur] & Frank Zappa

  1. Leticia dijo:

    Me encantó tu artículo, muy bueno!

  2. Hugo dijo:

    Gracias por recordar aquellos años inolvidables de liberación juvenil.

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