La magia de la música

músico primitivo

A menudo me pregunto: ¿Qué tanto le ha ayudado la tecnología a la música, a los músicos y a las audiencias? Note usted que son tres esquemas totalmente distintos, de los cuales, el representado por la música es el más abstracto de todos ellos.

Los posibles daños o beneficios causados por la tecnología a la música son meramente el producto de un desarrollo evolutivo que no tiene un objetivo determinado, es decir, camina en busca de lo inédito exclusivamente, pero no sabe a dónde quiere llegar.

La exploración en los terrenos de la música promete sorpresas pues no se ha llegado a descubrir todo el potencial que tiene, pero a pesar de eso, muchos creadores insisten en repetir formas musicales escuchadas hasta el cansancio, lo cual es problema de los músicos y no de la música.

Altamente beneficiados por la tecnología, muchos músicos contemporáneos creen que lo son, cuando en realidad la parte atractiva del sonido que generan es producto de la tecnología. A pesar de eso, existe una diferencia entre un músico que conoce la teoría musical y utiliza la tecnología y uno que simplemente se atiene a sus aparatos sin exigirles nada en particular.

Las audiencias deben de ser las más agradecidas con la tecnología, pues se ha posibilitado la reproducción de música a voluntad propia, de una manera inimaginable hasta hace muy pocos años atrás.

El beneficio que reciben las audiencias de la tecnología impacta a la música en la medida que ésta deja de ejecutarse en vivo. Por una parte la música adquiere altos valores cuantitativos cuando se puede escuchar de manera grabada, pero baja en sus valores cualitativos al perder su significado de origen.

Sin duda alguna es un tema polémico, pues implica colocar en cada uno de los platos de la balanza valores que aparentemente son compatibles, pero que en realidad son prácticamente opuestos.

La magia de la música existe, pero no puede ser confundida con la sensación gratificante que proporciona escucharla en sonido estereofónico a través de unos buenos audífonos.

La magia de la música está en los materiales con que se construye un instrumento. Esa magia empieza a funcionar cuando las manos, hábiles o no, de un músico tocan ese instrumento. Pero la magia está completa sólo cuando la música llega a los oídos de las audiencias, sin necesidad de intermediarios de carácter tecnológico.

Todo eso se nos está olvidando y de alguna manera modela un nuevo tipo de música, músicos y audiencias.

Cíclicamente veremos el resurgimiento de tendencias musicales fundamentadas en la retrospección, pero no dejarán de ser modas, y la tendencia será regresar al estatus de una modernidad musical poco convincente.

La música se puede salvar de los efectos nocivos de la tecnología si se implementa como materia de formación en los programas educativos. Es necesario que las nuevas generaciones conozcan a la música en su estado más puro posible. Es necesario que los criterios de evaluación de la música no estén atados a conceptos como volumen o efectos psicológicos secuenciales.

La música corre el riesgo de convertirse en una droga si de ella depende la autoestima y estabilidad emocional de las personas.

La música es un asunto serio, requiere criterio, conocimiento y, sobretodo, mucho respeto.

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¿Perros asesinos?

perros asesinos

Una noticia de carácter sensacionalista es buen tema para una reflexión oportuna. Lo escuché en algún lugar, seguramente provenía de la televisión abierta de la cual no soy creyente. Alguien dijo algo así como que una jauría de perros asesinos había matado a varias personas en Iztapalapa (Cd. De México).

Pasaron los días, y para documentarme un poco consulté en Internet. Para mi mala fortuna lo único que encontré fueron referencias muy vagas, pero eso sí, mucho humor a la mexicana, como siempre, en estos casos, aplicado de manera simplista y sin clase ni estilo.

En verdad pretendo indagar de manera seria sobre el tema, pues de entrada, mi razonamiento descalifica la posibilidad de que el hecho sea verídico.

En virtud de que las “declaraciones oficiales” por lo general son inconsistentes y en alto grado mentirosas, opté por clasificarlas dentro de la sección de humor junto a todo lo que había encontrado.

Mi investigación debía partir de las fotografías de los supuestos perros asesinos, pues de esa manera podría elaborar un perfil y después una hipótesis. Lo cierto es que las imágenes obtenidas de poco sirvieron, o más bien, podrían ser útiles como pruebas de descargo, pues todos esos perros lucen igual, como perros normales, es decir, perros callejeros de complexión regular y mirada atenta y desconfiada.
Tal vez fui prejuicioso y pretendía encontrar imágenes de perros mayúsculos, agresivos en exceso, exhibiendo sus colmillos de manera amenazante.

Mi búsqueda de evidencias fue interrumpida por otro hecho igualmente interesante. En las redes sociales se solicitaba mi adhesión a la causa que exigía la liberación de los perros encarcelados. Mis convicciones me impidieron unirme a esa causa en particular. Creo que ya son muchos excesos, pensé.

La investigación tardará en virtud de que por el momento me está inspirando más el recurrente tema de la humanización de los animales, que en este caso se hace presente en diversos aspectos.

Nosotros los humanos, generalizando un poco, somos los seres más desubicados sobre este planeta. Solemos llamar asesinos a los animales que actúan atendiendo a su instinto.

El Cine, con todo lo bueno y hermoso que tiene, también ha sido un medio para desinformar sobre la conducta animal y vendernos esa teoría de la humanización. La lista de animales asesinos incluye, desde hormigas, abejas, víboras, aves, tiburones y cualquier otro tipo de seres vivientes que se organizan, piensan y actúan de manera razonada para dañar a los seres humanos. Me parece que es una forma de expresar el sentimiento de culpa que la humanidad carga a cuestas. No le encuentro otra explicación.

Por otra parte, queremos humanizar todo para lograr la comprensión de nuestra naturaleza humana. Creemos que podemos crear equilibrio si las cosas que nos rodean se parecen a nosotros. Queremos que las cosas y el entorno en sí se comuniquen con nosotros en nuestro lenguaje. El extremo es que esa condición queremos aplicarla incluso a nuestros Dioses.

El sentimiento de culpa, del cual estamos provistos desde la fábrica, nos obliga a ser fatalistas. Ahora son los animales quienes amenazan a los humanos; otras veces han sido las fuerzas de la naturaleza o espíritus del más allá, pero siempre, siempre, nos hemos sentido amenazados por algo que no es humano. Preferimos la amenaza humana, pues nos sentimos en una lucha en igualdad de condiciones, y para esas luchas hemos inventado las armas y las guerras.

Todo puede pasar en el imaginario colectivo. Podemos y debemos ser presa de la psicosis. Las fobias nos acompañan y, todo, todo esto, tiene que ver con nuestro sentimiento de culpa.

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Lo mejor del año 2012

Psy-gangnam-style

Me preguntan cuál sería para mí la nominación de lo mejor del 2012 en materia de música. La respuesta es sencilla y unánime: lo mejor del año pasado fue la canción Gangnam Style.

Entiendo que para llegar a esta conclusión se requiere dejar prejuicios innecesarios y adoptar una postura imparcial. Esto implica hacer a un lado los gustos personales y abrir los oídos a las propuestas contemporáneas.

A mi edad debería de asumir una postura similar a la de los adultos en las décadas 60 y 70 del siglo pasado, que profirieron todo tipo de blasfemias en contra de los movimientos pop que surgían entonces (digamos…los Beatles), por citar un solo ejemplo; pero no, los adultos contemporáneos no debemos cometer ese tipo de errores y pensar que nuestro gusto debe normar a las nuevas generaciones.

Para quienes hemos educado nuestro sentido de apreciación musical, el Gangnam Style suena fresco. Es la consecuencia lógica del proceso de desnaturalización de la música que nuestra generación inició. En esa pieza están realizadas las visiones futuristas de Pierre Henry, por citar nada más un nombre, pero el espíritu de otros tantos visionarios, como Robert Moog, se percibe en ese ambiente musical.

La pieza en cuestión no solo acopia inspiraciones musicales; la tecnología se hace presente y logra que el video sea visto por miles de millones de personas en todo el mundo.

Esta pieza es el anuncio del futuro, lo cual no tiene mucho chiste pues la pieza y el futuro aparecen simultáneamente y, de alguna manera, la pieza será trascendente cuando retrospectivamente se pueda comprender que marcó un hito en el desarrollo social de la humanidad.

En el video oficial no aparecen los músicos, solamente una serie interminable de bailarines. Los músicos han dejado de tener relevancia cuando las máquinas logran efectos imposibles para los humanos tocando instrumentos tradicionales. Una guitarra eléctrica, sin conexión a una caja de efectos, es ahora tan tradicional y obsoleta como alguno de los clavicordios utilizados por el maestro J. S. Bach, aunque el virtuosismo del citado genio y de otros tantos es asunto que no está a discusión en este tema.

Las personas cada vez son más renuentes a trabajar, sobre todo si se trata de realizar un esfuerzo físico. Ese concepto está presente en el video. Se expresa en el deseo de canalizar las energías en movimientos tal vez improductivos desde el punto de vista industrial, pero gratificantes en el sentido personal. Esto implica la certeza del mundo moderno de que la robótica realizará el trabajo pesado y de que es tiempo de vivir de una manera diferente: bailando, de preferencia.

La gente, sea cual sea su nacionalidad, se ve diferente cuando invierte el producto de su trabajo en cuestiones tan importantes como un automóvil, celulares, estéticas y ropa. De eso también nos habla el video y nos prepara a ver como algo normal esos estrambóticos trajes y esa nueva relación entre sexos que carece de los elementos eróticos tradicionales, acercándose cada vez más a la asexualidad o en su defecto a la plurisexualidad o tal vez a la sexualidad cíclica.

La pieza es un himno a la vida urbana, entendiendo que el futuro se encuentra en las grandes urbes, con costos de carácter social más bajos y mejores oportunidades. La naturaleza solo tendrá sentido cuando sea vista en una fotografía de paisaje de 360 grados en 3D, o bien reproducida de manera artificial en un centro turístico. Sin embargo, el baile del GS, denominado incorrectamente “del caballo”, es una remisión al más cercano pasado tribal de la humanidad. Todas las visiones futuristas caben a partir de la fecha en que Gangnam Style invadió de manera viral el espectro digital.

Del cantante Psy, poco hay que decir. Será olvidado o substituido por un nuevo personaje, pero su importancia ya está definida: es algo así como Judas, con la diferencia de que Psy no conocerá el arrepentimiento.

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La efímera vida de los Años

AÑO NUEVO Y AÑO VIEJO

Hace días vi en Internet una imagen impactante. Era, ni más ni menos, el año 2012 pocas horas antes de terminar. El tipo se notaba cansado, prácticamente agonizante, lo cual me hizo pensar que lo menos que uno puede desear es reencarnar en forma de año, aunque tal vez, para la gente práctica esa sea una alternativa deseable.

En la ilustración, junto a ese anciano decadente se encontraba un recién nacido representando al Año Nuevo; pleno de salud sin necesidad de vacunas, pues tendrá que morir en un plazo ya conocido y de una enfermedad desconocida. La felicidad expresada en esa sonrisa no es de gusto, más bien es de angustia, pues a partir de que el cronometro inicie la cuenta progresiva hay otro que lo hace pero de forma regresiva.

Cada año nuevo viene a cumplir una tradición familiar, más bien, es el relevo de su hermano que recién ha muerto, mientras su madre deberá seguir pariendo Años de un padre aún desconocido.

Desempeñar el papel de Año debe de ser, a la vez que aburrido, muy apasionante, pero también estresante. En comparación con la escala humana, cada año, al terminar su primer mes de vida ha cumplido lo que para un humano serian 7 años, al segundo mes 14 años y así sucesivamente, sin la oportunidad de socializar, casarse y ni siquiera tener una relación sexual en toda su vida.

Los adultos mayores nos esmeramos en decir reiteradamente que el tiempo pasa muy rápido. Nunca nos imaginamos lo que estará pensando el año en curso ni el papel que juega en nuestras vidas. Seguramente tampoco tenemos una idea de lo que para el año representa la muerte, el tiempo o Dios como concepto.

Obligadamente, para un Año no aplica nuestra escala de valores morales o estéticos, pues se trata de una entidad abstracta que cada vez nos interesa menos como tal y que solamente empleamos para ubicar mejor en el calendario las fiestas y sus correspondientes borracheras.

Los Años se parecen a los “gobernantes elegidos democráticamente” en que tienen sus días contados. La diferencia es que los primeros pueden terminar su gestión y brincar a otra de manera instintiva como los chapulines. Los Años no gozan de tal privilegio, ellos sí tienen sus días contados, lo saben y me parece que lo asumen con orgullo, que es algo que le falta a los gobernantes referidos.

En realidad, los Años son un convencionalismo que venimos aplicando de mucho tiempo atrás, supuestamente basado en datos astronómicos que, en la medida que la humanidad progresa, van perdiendo sentido, pues ya no tiene caso la dependencia de los fenómenos naturales en las cosechas, pues éstas se realizarán muy pronto en laboratorios y no en los campos.

Medir el tiempo de la manera tradicional tiene sus riegos; veamos lo que le pasó a los Mayas y su pronóstico fallido, en el sentido catastrofista. Por eso, en breve se dejará de medir el tiempo. Esto sucederá cuando comprendamos que es uno de los inventos más inútiles que hemos desarrollado y, que el tiempo, en realidad no existe.

Pero los Años, a cambio de su efímera vida, gozan del privilegio de la trascendencia, atribuyéndose como propios los logros de la Humanidad. Bajo este enfoque, hay años memorables, mientras que otros se conforman en servir como meros rellenos de las secuencias formadas por décadas, siglos y milenios.

Una clasificación basada meramente en la superchería, divide a los años en pares y nones, asignando valores subjetivos de buena o mala suerte que varían de manera aleatoria en función de las acciones realizadas durante el año previo, lo cual debe atribuirse no a la casualidad sino a la causalidad y sus correspondientes karmas.

Mientras todo eso sucede, sigamos observando, practicando y disfrutando la manera en que humanizamos al tiempo, a los animales,la naturaleza, los objetos y prácticamente a todo lo que nos rodea.

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Los números de 2012

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2012 de este blog.

Aquí hay un extracto:

4,329 films were submitted to the 2012 Cannes Film Festival. This blog had 46.000 views in 2012. If each view were a film, this blog would power 11 Film Festivals

Haz click para ver el reporte completo.

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Pastorela 2012

Pastorela 2012 -AG

Poco más de cincuenta personas fueron convocadas a una reunión extraordinaria a celebrarse en punto de las 00:01 horas del 22 de diciembre de 2012.

Aparentemente era un grupo contratado para cumplir un compromiso muy especial. Esto no deja de ser una mera especulación, pues de ese grupo de personas no se sabe nada hasta el momento. Entraron a la sala de juntas, se dieron fuertes discusiones por varias horas; alguien dijo haber escuchado disparos, pero en realidad se desconocen los detalles.

Fuentes bien informadas, apoyándose meramente en especulaciones, me han hecho llegar una cruel versión de ese acontecimiento; al parecer, fueron citados por el patrón con la única finalidad de recibir un fuerte regaño por su evidente fracaso, pues ese grupo había sido contratado para simular el fin del mundo.

Esto suena lógico, pues la campaña previa, realizada con suficiente antelación, no fue financiada por un solo patrocinador, pero sí aprovechada por todos los oportunistas posibles, con un significativo ahorro en costos de publicidad. El grupo en cuestión fue el que invirtió más tiempo y recursos para planear una serie de eventos aislados, financiados por el patrón, quien les pagaría una buena comisión por hacer ese trabajo sucio.

El disgusto del mandante debió de haber sido mayúsculo, pues lo único que obtuvo fue la burla de la sociedad. Me dicen que sus gritos se escuchaban fuera del salón de juntas, particularmente cuando preguntó si entre los presentes se encontraban los Mayas, cuestión que fue negada, pues efectivamente, los Mayas ni siquiera habían sido invitados a participar en ese truculento plan.

En un estricto sentido, según lo esperado, el mundo debió de haberse convulsionado seriamente el 21 de diciembre de 2012.

El proyecto tuvo como inspiración lo sucedido el 30 de octubre de 1938, fecha en que la CBS transmitió el programa de Orson Welles, Teatro Mercurio al Aire, escenificando una adaptación radiofónica de La Guerra de los mundos, de H. G. Wells. Esa histórica transmisión persuadió y convenció a la población de que una inminente invasión extraterrestre estaba en curso, generando pánico colectivo y reacciones en cadena que fortalecieron el engaño, que, por cierto, nunca fue planeado con fines perversos.

La conclusión es que, si fue posible en el pasado crear psicosis colectiva de manera involuntaria, sería mucho más fácil hacerlo si se hace de manera planeada e incrementan y organizan correctamente los recursos necesarios.

Fueron reclutados especialistas con conocimientos suficientes que debían cumplir dos condiciones: que estuvieran desempleados y que le guardaran cierto recelo al sistema. No fue difícil lograrlo, pues las tasas de desempleo son altas y el sistema no goza de la simpatía mayoritaria. Además, según transcurría el proceso, las cosas apuntaban hacia un acto terrorista multinacional y sobraba quien se agregara, incluso costeando sus propios gastos.

Se programaron eventos catastróficos artificiales controlados a distancia. La intención era que fueran atribuibles a fuerzas naturales y no a las humanas. Había que poner a funcionar la psicosis colectiva de una manera novedosa y sacar el mayor provecho posible de ello, como por ejemplo: asesinar de manera impune a líderes incómodos, hacerse del mayor número posible de dinero en efectivo, derrocar a gobiernos ilegítimos, crear inestabilidad en gobiernos legítimos, propiciar la migración, vender artículos inútiles y, de paso, mermar la población mundial de una manera controlada.

Se sabe que el plan fue abortado por el mismo grupo que lo diseñó, sin consultar para esto al patrón. Eso sucedió tras una convocatoria interna para dar a conocer a los integrantes del grupo, que, de llevarse a cabo lo planeado se generaría una mega psicosis que desencadenaría en el verdadero final de nuestro planeta, al menos de la modalidad de vida que conocemos, basada en las comodidades de la tecnología.

Pero esa no era la información relevante. En esa reunión se dio a conocer la hasta entonces desconocida identidad del patrón, quien resultó ser el mismo Satanás, en persona, en vivo y a todo color.

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El Fin del Mundo

2012 End of the Mundo

Este es un texto memorable y conmemorable, escrito algunas horas antes de que el mundo termine, es decir, lo redacto poco antes de llegar al viernes 21 de diciembre de este año 2012.

Me interesan las dos posibles alternativas de lectura que el lector tiene. No puede elegir alguna opción, pues estas solamente las otorga el tiempo.

Qué interesante ejercicio. Escribo sobre un tema único: el fin del mundo, y lo hago a plena conciencia de que su lectura se circunscribe a dos contextos diferentes, repito, diferenciados por el tiempo.

El primer contexto implica su lectura antes del 21 de diciembre de 2012, e incluso durante el transcurso de ese día. Las expectativas pueden ser muy variadas, pero imagino a algún cibernauta tecleando en el buscador de Google la frase fin del mundo, o bien, concretamente la fecha pronosticada.

Ese primer contexto le concede a este escrito el beneficio de la duda; una duda que, si bien no es generalizada, al menos tendrá algunos adeptos y seguidores, más que de los pronósticos fatalistas, sí de la palabra comprometida de nuestros ancestros Mayas, muy respetables, pero que ahora viven sus quince minutos de fama.

El segundo contexto posible implica su lectura después del 21 de diciembre de 2012, e incluso pocos minutos después de que haya transcurrido ese día. Las expectativas estarán agotadas, al menos seguirán teniendo algunos adeptos y seguidores que argumentarán que no hay porqué eliminar los pronósticos fatalistas, ya que estos se cumplirán en su debido momento. Y de nuestros ancestros Mayas, muy respetables, se dirá que son una muestra más de lo ineficientes que son las culturas tercermundistas, preocupadas por minimidades y poco asertivas en sus decisiones.

Ante estos dos posibles contextos de lectura a que se sujeta este texto, le pregunto al lector: ¿En cuál de los dos se encuentra en este momento? ¿Su morbo ha sido debidamente satisfecho? ¿Volvería a leerme, en caso de que el mundo no termine, y no se sentiría defraudado?

Regresando al primer contexto, lo primero que se me ocurre es agradecer a todos los lectores la fina atención de brindarme su tiempo. No dejo de escribir por gusto, simplemente me veo obligado a hacerlo porque el mundo ha terminado.

En el segundo contexto la cosa es diferente y tendré que decirle al lector: Prometo ser más prudente al abordar el próximo vaticinio del fin del mundo, que, a decir verdad, debe de tener un rol que no conocemos, y no tardará otra cultura ancestral en soltarnos un susto de similar envergadura.

Lo cierto es, que en cualquiera de los dos contextos posibles, debemos reconocer que hemos perdido gran parte de nuestra capacidad de asombro. El asunto del fin del mundo se ha convertido en una parodia de la fábula del pastor y el lobo. Esa narración que alude a un cuidador de ovejas que gustaba de alarmar a la comunidad anunciando la presencia del lobo y una masacre de ovejas, tema que, dicho sea de paso, inspiró la película The Texas Chain Saw Massacre (1974), ahora re versionada y disponible en todos los noticieros.

Menciono concretamente esta película, porque creo que es muy buena, llena de sentimentalismo, y de alguna manera nos presenta otra posible alternativa del fin del mundo, poco explotada, pero que se explica por el incremento en la producción de motosierras (chain saw’s) gracias a la enmienda en la Constitución de los Estados Unidos que prohíbe la portación ciudadana de armas.

Pero me estoy adelantando y el espacio se termina. La cuenta regresiva avanza.
Recuerde usted que esto lo escribo considerando el primer contexto de lectura. Ha sido un ejercicio gratificante ponerle pies y cabeza a este texto de despedida, o bien de renacimiento.

Finalmente: Si estuviera frente a la persona que sabe la hora, fecha y forma en que usted morirá, ¿se lo preguntaría?

Gracias por leerme y por no hacerme preguntas. Nos veremos pronto, en esta o en la siguiente dimensión, pero por favor, sígame leyendo.

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Ravi Shankar (1920-2012)

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Consternación en el ámbito cultural causó el fallecimiento de Ravi Shankar (1920-2012) el pasado 11 de diciembre, debido a su trabajo tan importante al vincular musicalmente a dos mundos muy diferentes: el oriental y el occidental.

 Shankar fue conocido fuera de su país natal, India, por razones muy circunstanciales, como lo fue, en primera instancia, su encuentro con músicos occidentales, principalmente George Harrison y Brian Jones, miembros de The Beatles y los Rolling Stones, respectivamente, que viajaron a la India para aprender a ejecutar un instrumento poco conocido como lo es el sitar.

 Para Shankar, enseñar a tocar ese instrumento, no fue un proceso meramente mecánico, pues implicó abrir ventanas de conocimiento tanto de la teoría musical así como de la filosofía oriental. De esa manera, la inclusión del sitar en obras contemporáneas de rock, dejó como legado no solamente la sonoridad del instrumento sino también una manera de realizar una introspección muy personal.

 El riesgo natural de combinar rock y sitar estaba implícito desde un principio, pues no se trasladaba en primera instancia, ni el conocimiento teórico fundamental ni las bases filosóficas que en su estado natural atribuían a la música de la India una función religiosa y ritual.

 La visión occidental de esos sonidos tenía como nuevo referente a la cultura hippie y su propia filosofía, agregando un elemento novedoso consistente en el consumo de drogas. Pero en realidad, para la mayoría de consumidores de esa fusión novedosa,  el evento no pasó de ser la manifestación que, independiente a su profundo significado, derivó en  una moda marcada por las camisas de cuello Mao, collares y diseños psicodélicos que en poco ayudaron a la verdadera comprensión de la música oriental.

 Ravi Shankar fue invitado a participar en conciertos de rock, y siempre fue recibido y escuchado tan apasionadamente como si se tratara de una estrella del rock. Sus discos de igual manera aparecían en los anaqueles, junto a los más recientes lanzamientos de las celebridades del rock.

 Visto ese fenómeno a distancia, me parece que el gusto colectivo era proclive a expresiones artísticas sumamente complicadas. Una muestra de ello se encuentra en la gran demanda de rock progresivo, que buscaba expresarse a través de obras extensas de carácter conceptual, que, sin emplear precisamente instrumentos exóticos, sí utilizaba, a cambio, escalas  poco empleadas en la música occidental. Esta ola progresiva completó la enseñanza y la fusión previamente iniciada en buena medida por Ravi Shankar.

 Es importante resaltar que Shankar proviene de la escuela de música clásica de la India y no precisamente de las bases fincadas por la cultura popular de ese país.

Bajo esta apreciación su aportación resulta más atractiva e importante, y de hecho lo es en virtud de que su fama se construye en el gusto de las clases populares occidentales y no tanto en la élite intelectual.

 El sitar en el rock dejó unos cuantos precedentes y no se convirtió en un instrumento que fuera adoptado mayoritariamente. No puedo imaginar a ZZ Top haciendo su música y piruetas con un instrumento tal.

 Sin embargo, el paso fugaz del sitar en la cultura popular estableció una condición de pluralidad que abrió masivamente el tránsito de instrumentos, modos y músicos en todas las vías en todo el planeta.

 A partir de entonces se creó un interés saludable tanto en los músicos como en las audiencias por mezclar expresiones muy diversas y a veces antagónicas, logrando todo tipo de resultados.

La industria de la música grabada encontró un nuevo filón para explotar, y el mundo, musicalmente hablando, se convirtió en el suburbio de cualquier gran ciudad occidental.

 Adicionalmente se dio un gran avance en la tolerancia, que aún es un problema cultural no resuelto, pues persiste la agresión hacia grupos sociales determinados en función de sus gustos y la música con la que los expresan.

 

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[Comitán del Norte, Comitán del Sur] & Frank Zappa

Francisco Zappa Lutha

Hubo un tiempo en el que la ciudad de Comitán estuvo dividida en dos territorios. La frontera, muy tenue, estaría ubicada, como mera referencia, en donde termina la subida de San Sebastián. De ahí para abajo era Comitán del Sur, y hacia arriba, el otro sector, el del Norte.

Esta división que cumplió su periodo histórico, no tenía una justificación política, sino meramente religiosa. Fue el resultado de dos parroquias en pugna, con la capacidad de trazar esa tenue línea que partía en dos a la ciudad.

La diferencia ideológica no llegó nunca al extremo de enfrentar físicamente a la población de los territorios norte y sur. Estoy convencido de que nadie agredió a nadie con piedras o bombas molotov, como en Irlanda. Casi estoy convencido de que esto que platico es mera ficción y que jamás existieron poderes en pugna. Pero algo pasó, eso me queda claro.

En Comitán del Sur pude conocer la escenografía, pero no lo que había detrás de ella, pues existía una fuerza que controlaba todos los movimientos y el acceso a esos sitios.

En Comitán del Norte, tuve libertad para moverme más allá de lo permitido al feligrés promedio, es decir, pude internarme en el Templo; toparme con una kena traída de Perú y una mesa servida con chocolate y pan pero sin comensales. O bien subir al Coro para tomar fotografías a los Santos empolvados, que por alguna razón no podían estar a la vista de la gente. Los tubos del órgano, regados sobre el tapanco de madera, y el mismo instrumento desmembrado e inactivo eran un símbolo de otros tiempos.

Era el año en el que Frank Zappa grabó Over-Nite-Sensation, y si ese disco estaba en Comitán, cualquier cosa podía suceder. Quiero decir con esto que los efectos de la globalización ya se podía ver, oler y escuchar.

En el sector Norte se respiraba el aire de la libertad. Los jóvenes, si bien no emulaban a las juventudes del primer mundo, sí, en cambio proveían de una imagen folclórica a esta ciudad que tiene sus propios y abundantes folclorismos como para seguir creando otros nuevos, lo cual es inevitable, además de necesario, pues nos habla de la importancia del cambio generacional.

En las estrategias del sector norte los jóvenes jugaban un papel importante. Se les asignaron misiones especiales. Constantemente visitaban comunidades cercanas a efecto de levantar estudios socioeconómicos. A un grupo selecto se le asignó un cuartel especial, ubicado al interior de un Templo del sector norte, con una sala de juntas y espacio suficiente para montar una cafetería o algo parecido. Contra toda lógica y a pesar de su inexperiencia se les dotó de instrumentos de represión sonora, se les dejó manipularlos a su antojo, e inclusive utilizarlos ante la mirada de todos durante las misas dominicales compuestas por los mismos jóvenes, celebradas a las once de la mañana, justo en su centro de operaciones.

El sistema de inteligencia del sector norte estaba siendo infiltrado por el propio enemigo. No me refiero a los conservadores del sector sur, sino al enemigo natural de ambos… ¡el demonio!

Frank Zappa ya había grabado su siguiente disco: Apostrophe, y seguía siendo poco popular e incomprendido en su país debido a su lenguaje obsceno, ideas radicales y la crítica al sistema social norteamericano, lo cual no tiene que ver con su genio como músico y compositor sino más bien con la falta de empatía y alineamiento de lo medios electrónicos y escritos hacia una expresión rebelde, o mejor dicho por las presiones del gobierno hacia los medios que simpatizan con expresiones rebeldes.

Mientras tanto Comitán seguía viviendo su propio conflicto entre el norte y el sur, aderezado por las notas musicales de Zappa que ya brotaban de más de dos casas, y que aún eran insuficientes para combatir con eficiencia a las producidas por Ken Griffin o los cantantes de protesta sudamericanos que libraban su muy particular y personal lucha.

Explicablemente, un día, las fuerzas juveniles de apoyo al sector norte se disolvieron. Las guitarras eléctricas y demás armamento musical, inservibles por el maltrato de sus ejecutantes, seguramente fueron a parar al tapanco del coro, junto al órgano y los tubos grises de estaño, para convertirse en nuevos símbolos del pasado. Sin embargo, tras este aparente retroceso, la estrategia del sector norte siguió avanzando.

Frank Zappa murió de cáncer de próstata un mes de diciembre, a los pocos días de cumplir 53 años. Poco menos de un mes después, el sector norte mostró al mundo el fruto de todos esos años de preparación.

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Corazón noble y domesticable

corazon noble y domesticable

Qué difícil es percibir los cambios que vive nuestra sociedad. Parece ser que la vida cotidiana va agregando elementos mínimos e imperceptibles, que tienen una razón de ser y confirman un esquema de pensamiento muy arraigado en nosotros, que dice que, por algo pasan las cosas. Pensamiento que sobra decir, aplicamos cuando las cosas que pasan no son buenas.

La negación del cambio no es impedimento para que éste suceda, pero la resignación al cambio, cuando éste no es positivo, es una cuestión muy distinta.

Indiscutiblemente, estos no son tiempos iguales a los más recientemente vividos, pero también es cierto que son diferentes a los que viviremos mañana.

Escribo esto motivado por el reciente cambio de gobierno federal en nuestro país. Parece ser que, el sólo hecho del cambio, según la visión de muchos, es el equivalente a algo más que cambiar de pagina, sino de libro.
Visto de esta manera, todo lo aprendido, todo lo esperado y todo lo que fue sembrado, bien puede ser remitido al olvido y aplicar otra de nuestras más socorridas frases y decir: borrón y cuenta nueva.

Sin darnos cuenta, acabamos de estar, por unos instantes, sobre el filo de una navaja. Fue por la noche del viernes 30 de noviembre de este 2012. Último día laboral de la semana y último día del mes de noviembre (que visto desde la óptica fatalista es el último mes de noviembre que vivirá el mundo). A todo esto agregamos que fue el último día de gobierno de la etapa de alternancia democrática en México.

Esa noche, la palabra último, me resonaba en la cabeza, de manera que me dispuse a disfrutar de mi última cena, a fumar mi último cigarrillo de esta era, y respirar el aire de la última noche del último día del último mes del último ciclo de una modalidad de gobierno.

Una vez ultimado todo esto, nada malo sucedió al día siguiente. El mundo siguió girando. No se canceló la Navidad y, por lo tanto, mi ilusión de recibir un regalo sigue vigente.

El domingo estaría viviendo la emoción de la final del futbol. Días después tendría que darle puntual seguimiento al resultado del Teletón y, aunque sea con unas monedas, demostrar que mi corazón es noble y fácilmente domesticable.

A medio mes de diciembre tendría que hacer una cansada peregrinación en veneración de la Virgen de Guadalupe, demostrando que mi corazón es noble y fácilmente domesticable.

A partir de esa fecha, ya con las posadas en curso, estaríamos viviendo el mágico acto de recibir el aguinaldo y desaparecerlo sin que deje rastro.

Brincar la fecha del fin del mundo y librarla, sería uno de los placeres gratuitos jamás esperados, de manera que se debería de implementar como una celebración fija.

Parece que nuestra vida cotidiana está correctamente estructurada. Conecta con las redes sociales y con Televisa de una forma muy bien sincronizada. Todo lo que suceda tendrá su lado amable y una explicación justa que los corazones nobles y fácilmente domesticables entenderán.

Los mal intencionados dicen que todo esto son cortinas de humo que alguna fuerza maligna interpone a manera de distractores. Claro que así es, alguien trata de que no nos enteremos del conflicto entre Israel y Palestina, o del más reciente divorcio de Madonna.

Y como siempre, no faltarán los extremistas que cuidan el presupuesto familiar, que se limitan al beber alcohol cuando manejan, y llegan al extremo de iniciarse como ecologistas en plena Navidad, cuando, como todos sabemos, está permitido cortar arbolitos y hacer fogatas con llantas.

No me puedo quejar de nada, pero a pesar de eso, conservo aun un gran malestar y me
pregunto: ¿Por qué razón, ese primer día de noviembre fue tan triste para mí?

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